Traslate

lunes, 11 de enero de 2010

EL ULTIMO CONQUISTADOR

Santiago y cierra España.

El archipiélago Chiloe, fue avistado por primera vez en 1540 por el navegante español Alonso de Camargo, quien observa desde el océano la costa occidental de la Isla Grande. El 8 de noviembre de 1553, Francisco de Ulloa se convierte en el primer español en explorar las costas de la parte norte para dar cuenta de la existencia del archipiélago.




El interés por ocupar las nuevas tierras se concreta el 20 de enero de 1567, por don Martín Ruiz de Gamboa, quien bautiza con el nombre de Nueva Galicia a estas tierras de Chiloé, cuya posesión para la corona española se realiza el 28 de febrero de 1558.
El siglo XVI marca un hito histórico en los habitantes del archipiélago de Chiloé. Las nuevas tierras son dominadas por el colonizador español y se instituye la Encomienda, que consistía en servir, sin retribución alguna, a un encomendero o dueño de las tierras asignadas por el Rey. Se da término a este sistema quince años después de haberse incorporado Chiloé a la Capitanía General de Lima, el 26 de marzo de 1783, situación que perduró hasta 1826, en que dejó de ser el último reducto español en esta parte del sur de América.



Antonio de Quintanilla Conquistador cántabro que llegó a ser Gobernador del Archipiélago de Chiloé, nacido cerca de Santoña (Cantabria), fue jefe de la guarnición de la isla Chiloé en Chile, que resistió heroicamente y fue el último bastión español que en 1826 hizo ondear la bandera de España en América del Sur, junto con la tropa al mando del general Rodil que en Callao (Perú), tras una resistencia de más de un año después de la definitiva batalla de Ayacucho se perdio Chile.
En 1817, Antonio de Quintanilla es nombrado Gobernador y Comandante General de la Provincia de Chiloé. En sus memorias dice que la encontró "sumamente pobre por la falta de gentes que en diferentes ocasiones habían sido remitidas al Ejército de Chile y había una porción de viudas y huérfanos de los muchos que habían muerto en la guerra, que quedaban en Chile y servían en el Perú". La Isla estaba defendida por milicianos españoles que se relevaban periódicamente, al armamento tan escaso que no llegaban a 200 fusiles y casi inútiles, sin dinero en las arcas fiscales y privada de los 60.000 pesos anuales del Situado que por los sucesos de la guerra habían dejado de remitirse.
Quintanilla reorganizó la defensa y formó un batallón; recibió de Lima 200 fusiles. Mientras tanto ordenaba la construcción de lanchas cañoneras en cada partido de los seis en que se dividía el Archipiélago. Aprovechando que el gobierno chileno había desarmado la Escuadra chilena a finales de 1822, se hizo inteligentemente con el dominio del mar, organizó operaciones corsarias que ocasionaron serio daño al comercio marítimo chileno y por las que obtuvo el botín necesario para llenar las arcas fiscales, recursos con los que pagó a los soldados y los vistió. Estas acciones obligaron a los chilenos al bloqueo del archipiélago con algunos buques de guerra que tuvieron que reactivar precipitadamente.

Hasta entonces la pobre y lejana Chiloé había hecho el mayor esfuerzo en proporción a su población y a sus escasos recursos para mantener la obediencia a la Corona española. Habían caído más de 800 chilotes en los campos de batalla en defensa de los derechos del Rey privándose la provincia de más de dos mil hombres útiles. Y a pesar de la derrota final en Maipú, el orgullo de los vecinos estaba muy en alto por haberse "acreditado -dicen- que cuando se trata de defender los derechos de España y del Rey las tropas de Chiloé son como las mejores del mundo y dignas de los aplausos que les han dado los papeles públicos y de los elogios que hicieron de ellas los cuatro generales que consecutivamente las mandaron".
Fuera del plano militar, Antonio de Quintanilla desempeñó así mismo una positiva administración durante los nueve años que tuvo a su cargo la Isla. Es digno de mencionar el alto nivel que el gobernador le imprimió a la enseñanza primaria que sobrepasa el nivel de escolaridad existente en el resto del país.
En 1820, el Almirante Lord Thomas Alexander Cochrane trató sin éxito de tomar la isla. A fines de 1822 aun quedan restos del ejército español defendiendo todo  el archipiélago chilote. El Coronel Antonio de Quintanilla, español de buena cepa, dispuso de considerable tiempo para hacerse fuerte en la isla, con apoyos desde España y Perú.
Desde 1810 se libraba la Guerra de la Independencia de Chile pero los independentistas dieron prioridad a la liberación de Perú por encima de la conquista del bastión español en el archipiélago de Chiloé, que sobrevivió hasta comienzos de 1826. Los habitantes de Chiloé deciden poner a todos sus hombres en armas para defender los derechos reales.






  Chiloe fue el ultimo bastion español en America, despues de casi 300 años de pertenecer a la corona española. Hoy en dia, Las tradiciones folklóricas de esta región que se encuentra al sur de Chile, continuan siendo españolas.


1 comentario:

www.juanfernandez.tk dijo...

Así es, lástima que por espacio no se pueda contar toda la azarosa vida de Antonio de Quintanilla.
Solo agregar que antes de llegar a Chiloé estuvo en la cordillera a cargo de huestes araucanas que mantuvieron su lealtad a la Corona.

Cuando acepta el armisticio, en el Tratado de Tantauco, pone como condición que se respeten las fronteras y tratados que la Corona tenia con los Huilliches, tribu que siguió combatiendo en defensa del Rey.

Cuando se embarcan las tropas rumbo a España, lo hicieron con todas sus banderas y armamento y el ejercito chileno les rindió honores.

Tuvieron que entregar la plaza luego de 16 años de guerra civil, sin recibir ayuda desde España.

Recomiendo que subas al blog:
http://www.youtube.com/user/planarquitectos#p/a/u/1/5JHMk5Or1Yc

y su continuación

http://www.youtube.com/user/planarquitectos#p/a/u/2/y-oBA0-D610

Saludos desde Chile "Confín del Imperio"