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miércoles, 30 de junio de 2010

Españoles en La Legion extranjera francesa.

Joaquín Mañes Postigo

Este libro tiene un título claro, y el contenido hace justicia al mismo. Es el relato detallado, en base a las fuentes disponibles, de la presencia española en la legión extranjera. Comienza, magníficamente, con los Españoles de Napoleón Bonaparte, y llega hasta los últimos españoles que aún hoy combaten bajo el emblema de La Legion. Es la recopilación de los datos obtenidos por el autor en una labor de investigación notable para identificar y cuantificar a los miembros españoles de la legión. Y sin dejarse engañar por las declaraciones grandilocuentes, y acudiéndo a los datos fríos y estadísticos, ¡cuánta épica encierra este libro! Españoles en la guerra de Crimea, Españoles librándo batalla salvaje en los campos de Magenta, tiñendo los campos de trigo con su sangre, Españoles en la guerra franco-prusiana de 1870… ¿Cómo podía estallar una guerra sin españoles participando en ella?

jueves, 17 de junio de 2010

Thule.En busca del sol de los hiperboreos.


                                       Liberia Europa.
Partir en busca de Thule no es solamente navegar hacia la isla misteriosa que los Antiguos consideraban «tierra de los orígenes y de la sabiduría», es también descubrir, más allá del mundo conocido, el secreto mismo de la vida. Navegar hacia el Norte, es encontrar el signo primitivo del Sol y la fe de nuestros más lejanos ancestros, los Hiperbóreos. Acompañando a Piteas el Masaliota hacia un país que no puede ser para él más que Islandia, Jean Mabire parte a una investigación sobre el gran misterio de nuestro mundo occidental: Thule. En su búsqueda encontrará a la Atlántida que situará en la isla sagrada de Heligoland. Pero este universo atlanto-hiperbóreo, no ha desaparecido en ningún cataclismo universal. El espíritu de Thule continúa viviendo en el secreto de órdenes caballerescas o de grupos iniciáticos, el más conocido de todos ellos es sin duda la célebre Sociedad Thule que jugó un papel considerable durante la Revolución de Munich en 1919 y cuya aventura detalla Mabire. Finalmente, el autor restituye los rasgos esenciales del paganismo nórdico y evoca la implacable lucha del Martillo.

sábado, 12 de junio de 2010

A los audaces.

Que nadie nunca jamás se atreva a detener y callar la gran corriente de vida, vida que evoca de nuestros labios vehementes y puros, pues no hay represa humana que contenga el digno poder de nuestras palabras libres y sensatas que cabalgan en un tango apasionado y singular, en una oda a la justicia y a la libertad de esta carne y estos huesos lujuriosos que dan cuerpo y forma a las ideas, a la esperanza, a los mas románticos enjambres de ilusión y pecado, al mas conmovedor sollozo ante el hermoso paso a la muerte y a la plenitud, al abandono de la lividez, a la purificación de una idea y una masa dialéctica.

Que nadie nunca jamás se atreva a manchar el paño de la razón, de la humanidad, de la cognición, en balance al instinto animal de nuestro torrente sanguíneo, pues será de nosotros que surja una gnosis renovada, de la cual brotara algún día la historia de un solo dios, uno justo y divino, un dios tal vez femenino, que nos enseñe de la vida el amor canalizado; un toque de perfección, que desvanezca nuestras heridas en las tierras del despertar, del descubrir, pero también del negar, ya que cuando nuestra voz exilie la deshumanización, aferrándonos a la critica, a la ira, a la pasión, al amor, a la codicia, a la dignidad y al orgullo que tanto nos quieren arrebatar, aquella quimera arderá en las llamas de nuestros corazones al borde de la euforia, empapados de la sangre, roja, roja como nuestros labios, nuestro ser, nuestra mente, nuestra conciencia libre de dogmas, nuestro resurgir como dioses. Que nunca nadie jamás caiga en el deplorable abismo de la cobardía, de la sumisión, del conformismo, pues es intolerable el negar los mas aferrados principios y cortar las alas inquietas pero dóciles que nos permiten volar sobre este, nuestro escenario actual, al horizonte junto el sol, nuestro mas noble compañero, y junto a la luna, nuestra fiel amante, nuestra hermosa guerrera que alumbra los mas oscuros senderos de la noche y sus encantos, sus hechizos, nuestro armamento. Si debemos abandonar nuestros frágiles cuerpos por ese nuevo nacer, los entregaremos con concordia, sin dudar un solo segundo, convencidos y alegres, con una sonrisa taciturna que dibujara un nuevo camino a seguir, un ejemplo, en honor a la hermandad, a la justicia, al esfuerzo, la sangre por la cual navegarán los navíos de esta empresa, hacia nuestras raíces, hacia la tierra de hombres nuevos. Que nadie nunca jamás olvide, que nadie nunca jamás perdone, que nadie nunca jamás se arrodille, que nadie nunca jamás se arrepienta… las palabras como flechas en llamas deben atravesar la impudicia de quienes las amenazan, el espíritu debe cobrar valor, debe volar, debe soñar, debe reclamar comodidad en esta caja corpórea y su posición, advirtiendo del desembocar de su furia, de su energía, de su venir de felicidades, de su vitalidad aun viva e impune pese a las heridas de la gran bestia de asfalto y sus dueños.
Pues mientras nuestras almas se sigan fundiendo en un solo ser, el mar de ilusión estallara en victoria y en un solo grito de fervor… tan armónico que sus mismos dioses tendrán.
Daniel Fleurs
Fuente: Frente Negro

miércoles, 2 de junio de 2010

Diario de un testigo de la guerra de Africa.

(...)¡Al fin amaneció el día de nuestra marcha! ¡Al fin vamos a participar de los peligros y de la gloria de nuestros hermanos, que luchan y mueren como leones al otro lado del Estrecho! ¡Al fin se mecen las naves, prontas a surcar las tendidas olas y a transportar el TERCER CUERPO de ejército de África al teatro de la guerra!

Málaga lo ve hoy, como ayer lo vieron Cádiz, Valencia y Algeciras: el día del embarco es un día de fiesta para nuestras tropas; quedar en España era su único sobresalto, vivir y morir obscuramente, su único terror; el miedo a la paz (¡sólo este miedo!) había conturbado durante un mes todos los corazones. En vano llegaban lúgubres noticias de amigos y parientes que dormían ya el sueño eterno en las arenas africanas; en vano cien y cien heridos arribaban a este puerto, pocas horas después de haber salido de él llenos de vida y de confianza; en vano se describía la fanática crueldad y bárbaro heroísmo de los moros... Soldados, generales y jefes sentían cada vez mayor impaciencia por volar al combate.«¿Cuándo? ¿Cuándo? (decían la palabra, el saludo, la mirada de todos). ¿Cuándo vengaremos la sangre derramada? ¿Cuándo ayudaremos a nuestros nobles compatriotas? ¿Cuándo moriremos o triunfaremos como ellos?»
¡Hoy, hoy es el suspirado día!
Todo está pronto: los caballos, con su equipo de guerra, piafan ardorosos en los buques que han de servirnos de móvil puente entre Europa y África. Armas, víveres, municiones, equipajes, todo se halla a bordo. Para ello han sido precisos verdaderos milagros... ¡Pero nada falta ya! El talento de unos, la actividad de otros, el patriotismo de todos, los donativos del pueblo, la misma desesperación, han prestado servicios inverosímiles, recursos inesperados; y, en un mes, en menos tiempo, se ha organizado el TERCER CUERPO de tal manera, que puede competir con los que ya se han cubierto de gloria en el africano continente.
¡En marcha, pues! Despidámonos de los buenos amigos que dejamos en esta noble ciudad, despidámonos del suelo y del aire patrio; y ocupando nuestro lugar en la legión expedicionaria, volemos a África a realizar el sueño de toda nuestra vida.(...)


 (...)20 de diciembre.

La mañana de hoy se presentó fría y nebulosa; los soldados, aburridos después de tres días sin moros, encontrábanse algo macilentos: dispúsose, pues, que la música de cada cuerpo sacase a relucir los aires nacionales más conocidos de su gente; y así, en los batallones compuestos de andaluces se tocó el fandango, en los regimientos donde abundaban los aragoneses resonaron bulliciosas jotas, en los que tenían muchos gallegos se escuchó la muñeira, y así en los demás, hasta producir una discordante sinfonía que ensordeció los ámbitos del valle...
Los soldados cayeron en el lazo: cada uno empezó a entonar su canto favorito; enviose al diablo el mal humor, y el Campamento adquirió de nuevo su animación acostumbrada.
Para que la alegría fuese completa, súpose a cosa de las diez que el enemigo daba señales de vida. Algunos cañonazos empezaron a resonar hacia los Reductos Francisco de Asís e Isabel II, y poco después se empezó un vivo fuego de fusilería.
Los moros, en número de siete u ocho mil, habían amagado nuestra derecha y nuestra izquierda, para formalizar el ataque por el centro... Pero el general Gasset y el brigadier Lasaussaye los rechazaron por la derecha con fuerzas del PRIMER CUERPO, especialmente con los Cazadores de Barbastro, que dieron una brillante carga a la bayoneta, apoyados por los batallones de las Navas, de Chiclana y de Borbón... Al mismo tiempo, nuestro cuerpo de ejército los castigaba y hacía huir por la izquierda, distinguiéndose en esta operación el general D. Jenaro Quesada y el brigadier Otero, con los batallones 2.º del Infante y 1.º de San Fernando... Y en cuanto al ataque del centro, fue rechazado por la artillería; por los cazadores de Mérida, que estuvieron heroicos; por los carabineros de infantería de la escolta de O'Donnell, y, últimamente por una furiosa carga a la bayoneta de los cazadores de Simancas.
Alejáronse, pues, los marroquíes, como siempre, castigados, pero no arrepentidos, sin haber logrado adelantar una línea de terreno ni hacernos retroceder un solo paso. ¡Sin embargo, volverán!
Yo tengo para mí que esos hombres, al venir a hostilizarnos, no traen la esperanza de vencernos. Ellos deben de saber que son impotentes contra nosotros, y que ni recobrarán por la fuerza el territorio que les arrebatamos, ni estorbarán nuestra marcha, ni quebrantarán nuestra decisión. Nueve combates sucesivos, en que siempre han sido deshechos o rechazados, bastaban ya, para convencerles de esta verdad. ¡Y, con todo, han venido hoy! Esto me prueba que esa raza fanática combate por placer o por devoción: no con ilusiones patrióticas ni con plan de campaña, sino porque lo creen su necesidad, su obligación o su destino. Diríase que su fe les trae a nuestro campo quemar pólvora en honor a su Dios, como nosotros quemamos incienso en los altares. Así se explica que vayan pasando ante nuestro ojos tribus y tribus, hambrientas y medio desnudas, independientes de toda autoridad, libres de toda coacción, y que unas tras otras se acerquen a nuestra línea, sin reparar en la naturaleza de nuestras posiciones ni en el alcance de nuestras piezas, y disparen su espingarda, y mueran en seguida sobre el mismo terreno que el día anterior regaron otros con su sangre.
Y si tampoco es esto, ¡digo que esas gentes son más aficionadas a matar que las fieras a sus montañas!
(...) Diario de un testigo de la guerra de Africa   De  Pedro Antonio de Alarcón.



domingo, 30 de mayo de 2010

Nuestra grandeza.



“Dios nos concedió la victoria y premió el esfuerzo perseverante dándonos el destino más alto entre todos los destinos de la Historia humana: El de completar el planeta, el de borrar los antiguos linderos del mundo. Un ramal de nuestra raza forzó el Cabo de las Tormentas, interrumpiendo el sueño secular de Adamastor, y reveló los misterios del sagrado Ganges, trayendo por despojos los aromas de Ceylán, y las perlas que adornaban la cuna del Sol y el tálamo de la Aurora. Y el otro ramal fue a prender en tierra intacta aún de caricias humanas, donde los ríos eran como mares y los montes veneros de plata, y en cuyo hemisferio brillaban estrellas nunca imaginadas por Tolomeo ni por Hiparco. Dichosa edad aquella de prestigios y maravillas, edad de juventud y de robusta vida! España era, o se creía, el pueblo de Dios, y cada español, cual otro Josué, sentía en sí fe y aliento bastante para derrocar los muros al son de las trompetas, o para atajar al sol en su carrera. Nada parecía ni resultaba imposible; la fe de aquellos hombres, que parecían guarnecidos de triple lámina de bronce, era la fe que mueve de su lugar las montañas. Por eso en los arcanos de Dios les estaba guardado el hacer sonar la palabra de Cristo en las más bárbaras gentilidades; el hundir en el golfo de Corinto las soberbias naves del tirano de Grecia, y salvar, por ministerio del joven de Austria, la Europa Occidental del segundo y postrer amago del islamismo; el romper las huestes luteranas en las marismas bátavas con la espada en la boca y el agua a la cintura, y el entregar a la iglesia romana cien pueblos por cada uno que le arrebatara la herejía. España, evengelizadora de la mitad del orbe; España, martillo de herejes, luz de Trento, espada de Roma, cuna de San Ignacio...; es es nuestra grandeza y nuestra unidad; no tenemos otra...” (Menéndez y Pelayo)

jueves, 20 de mayo de 2010

Del ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha




(...)Don Quijote soy, y mi profesión la de andante caballería. Son mis leyes, el deshacer entuertos, prodigar el bien y evitar el mal. Huyo de la vida regalada, de la ambición y la hipocresía, y busco para mi propia gloria la senda más angosta y difícil. (...)


(...)La guerra, así como es madrastra de los cobardes, es la madre de los valientes. (...)

(...)La libertad es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierran la tierra y el mar: por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida.(...)

(...)Las armas tienen por objeto y fin la paz, que es el mayor bien que los hombres pueden desear en esta vida.(...)

(...)Más vale buena esperanza que ruin posesión.(...)

(...)No hay que tener envidia a lo que tienen príncipes y señores, porque la sangre se hereda, y la virtud se adquiere y la virtud vale por sí sola, lo que por si sola la sangre no llega a valer.(...)

(...)Parece que los gitanos y gitanas solamente nacieron en el mundo para ser ladrones.(...)

Del ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha.  De Miguel de Cervantes Saavedra.


miércoles, 19 de mayo de 2010

El Anillo del Nibelungo

(...)Los encinares del bosque se apretujan junto a la entrada de una gruta. De

su interior llega el eco acompasado de un hierro golpeado en el yunque y el
soplar de un fuelle. Los pájaros preludian sus cantares mañaneros y las hojas
de los pinos y de los robles, de erguida planta, tienen el verde fresco y
brillante. Los zorros y los lobos no sesgan con sus aullidos la tranquilidad de
la selva. Sólo cl lamento de Mime, el enano herrero que forja en la gruta,
rasga el silencio.
-¡Tormento pesado! ¡Trabajo sin fruto! La mejor espada que forjé en mi
vida resistiría a los puños de los gigantes. ¡Y este jovenzuelo, que he criado y
prohijado, la rompe como si fuera de juguete! ¡Carezco del arte que pueda
unir los pedazos de la espada Nothung! ¡Y qué premio tendría si pudiera
lograrlo!
Y Mime, agobiado por su trabajo sin fruto y sin descanso, prosigue la forja.
¡Oh, si él pudiera unir los fragmentos de Nothung! Fafner cl gigante, en cuyo
poder está el anillo del Nibelungo y el casco alado, dueño de todos los
tesoros que exigiera por la devolución de Freia, es ahora un dragón
misterioso y terrible, de inmenso cuerpo, boca armada de filosos dientes,
desgarradores de carne, y una cola poderosa que destroza golpeando. Si
Nothung fuese soldada, el joven que ha criado Mime el enano podría librar
combate con el dragón y conquistar el tesoro del Nibelungo para su tutor;
Alberico no cuenta para nada en este plan.
Un toque vibrante de cuerno de caza seguido de un grito de alegría se oye
a la entrada de la gruta. Un joven hombre alto, fuerte, erguido y hermoso
como un dios; rubia la cabellera, azules los ojos; tostada la piel por los soles
del verano y curtida por la ventisca del invierno; firme de músculos, ancho de
pecho, robusto de torso, ágil el paso; una risa franca y un semblante abierto;
el gesto desafiante y el aire osado de adolescente. Sigfrido es su nombre...(...)

Richard Wagner. Extraido del Oro del Ring(El Anillo del Nibelungo)
Descargate el libro aqui

martes, 4 de mayo de 2010

Su corona era la órbita del Sol, Felipe II

Ludwig Pfandl
La personalidad del rey Felipe II muerto hace más de cinco siglos sigue seduciendo a españoles y extranjeros. Recientemente dos grandes historiadores, el español Ricardo de la Cierva y el británico Henry Kamen, han dedicado sendos libros a su figura y su obra.

El emperador Carlos V ha tenido la fortuna de que en los últimos años su nombre se haya limpiado entre los españoles. Sin embargo, su hijo Felipe II sigue como pilar de la «leyenda negra»: déspota, severo, inculto, derrochador, insensible, ególatra… Todos los vicios se encierran en su persona, hasta que se conoce la realidad de su vida.

Cartas así escribía Felipe II a sus virreyes y embajadores:

«El pueblo no es para el Rey, sino, al contrario, el Rey para el pueblo. Su primero y principal deber consiste en trabajar y velar por el pueblo que se le confió, para que viva en paz y sosiego, en justicia y en orden, pues de ello habrá al cabo de rendir cuentas el Rey»

El hispanista alemán Ludwig Pfandl fue uno de los primeros europeos que desmontaron las mentiras de la propaganda protestante y antiespañola con documentos y datos. En esta biografía describe al primer monarca que gobernó sobre los cinco continentes, que gustaba de las bromas y escribía chistes en los márgenes de sus papeles privados y que estaba convencido de que se debía a su pueblo. Un rey que forjó una España que pervive hasta hoy, como se comprueba por los diferentes acentos de la lengua española que hablan los millones de visitantes de El Escorial.

Hace un año, Áltera publicó un libro de lujo sobre el monasterio de El Escorial, El símbolo hecho piedra, escrito por uno de los mejores conocedores de esta fabulosa obra arquitectónica y artística. El libro fue reseñado en ABC, Hoy, Diario de Córdoba, Ideal, la revista Más Allá de la Ciencia, Periodista Digital, etcétera.

Ludwig Pfandl (Rosenhein, 1881-Munich, 1942) fue uno de los grandes hispanistas alemanes de la primera mitad del siglo XX. Fue discípulo del polígrafo Marcelino Menéndez y Pelayo y dedicó sus investigaciones al Siglo de Oro, tanto a los reyes como a los místicos y poetas. Entre sus obras, destacan las biografías de la poetisa Sor Juana Inés de la Cruz, de la reina de Castilla Juana la Loca, de Carlos II el Hechizado y de Felipe II, que Áltera recupera en esta edición.

Fuente: Ediciones Altera

jueves, 1 de abril de 2010

EL ARTE DE LA GUERRA

El libro sobre la guerra que inspiro e instruyo a grandes generales como Napoleon.

(...)Si conoces a los demás y te conoces a ti mismo, ni en cien batallas correrás peligro; si no conoces a los demás,pero te conoces a ti mismo, perderás una batalla y ganarás otra; si no conoces a los demás ni te conoces a ti mismo, correrás peligro en cada batalla.(...)

(...)sé rápido como el trueno que retumba antes de que hayas podido taparte los oídos, veloz como el relámpago que relumbra antes de haber podido pestañear.(...)
          Sun Tzu, en El Arte de la Guerra.

 Descargate el audiolibro aqui

jueves, 4 de marzo de 2010

HONOR Y GLORIA


Quien no tenga las agallas para la lucha, que se marche. Dadle dinero para apresurar su partida por que no queremos morir en compañia de un hombre semajante. Quien sobreviva al dia de hoy y regrese sano y salvo despertara cada año en ese dia, mostrara las cicatrices a sus vecinos y contara historias adornadas sobre todas sus batallas . Predicara estas historias a su hijo y desde este dia y hasta el dia final seremos recordados. Nosotros esos pocos, nosotros esos felices pocos , nosotros un grupo de hermanos, pues quien haya derramado su sangre conmigo sera mi hermano. Y aquellos hombres que han tenido miedo de ir se consideraran menos hombre cuando oigan como hemos luchado y muerto juntos.

W. Shapeskeare

LA PAZ


Querer la Paz por incapacidad para la guerra; querer la paz por el sentimiento de la propia debilidad, por el temor de la superioridad ajena, es condición miserable de los pueblos que no tienen en si mismos la garantía suprema de su persistencia y de su dignidad.- Querer la paz por comprenderla hermosa y fecunda; querer la paz con la voluntad altiva del que tiene conciencia de sus fuerzas y reposa tranquilo en la confianza de que lleva en su propio brazo la potestad fidelísima que lo tutela y escuda, es la condición de los pueblos nobles y fuertes.- Para desear eficazmente la paz, es menester la aptitud para la guerra. Los pueblos débiles no pueden proclamar la paz como ideal generoso, porque para ellos es, ante todo, un interés egoístico, una triste necesidad de su desvalimiento. Solo en los labios del fuerte, es bella gloriosa la afirmación de la paz.- Vergüenza es que un pueblo se habitúe a que le llamen "débil", o a llamarse "débil" a si mismo. No hay pueblo debil, sino el que se rebaja voluntariamente a serlo; porque la fortaleza de los pueblos se mide, no por su capacidad para la agresión, sino por su capacidad para la defensa, y cada pueblo encuentra infaliblemente en la medida de sus recursos materiales los medios proporcionados para su defensa, cuando el pone de suyo el elemento fundamental de su energía y de su previsión.- Desconoce su deber para consigo mismo y para con la obra solidaria de fundar el orden y la paz estable en el mundo, el pueblo que no cuida de mantener su fuerza material en proporción relativa al desenvolvimiento de su riqueza y de su cultura.- Cuidar de la propia fuerza material, no significa solo, ni principalmente, aumentar la importancia numérica de los ejércitos, ni los acopios de sus parques. Significa, ante todo, educar, mejorar, intensificar, la institución de las armas; realzarla por el prestigio del saber y la virtud; vincularla, cada vez más estrechamente, con el pueblo; hacerla, para el, objeto indiscutido de amor y de orgullo; reconocer su significado social, señalarle, en el armónico conjunto de las energías nacionales, el puesto que ella merece.- Glorifiquemos en el soldado al hombre de las tradiciones heroicas, al rudo artífice de la patria guerrera; pero es necesario que nos habituemos a ver también en el a uno de los hombres del porvenir, a uno de los tipos representativos de la patria adulta y floreciente.

 Jose Enrique Rodo

jueves, 25 de febrero de 2010

ALAS DE AGUILA


División Española de Voluntarios, División Azul, o lo que es igual, la unidad número 250 del Ejército alemán, donde quien siendo niño vivió la Guerra Civil, encontrará la madurez en el norte del frente ruso, sector del río Volchof-Nowgorod-lago Ilmen, después en el sector de Leningrado. Un largo viaje que arranca con la formación del III Batallón del Regimiento 263, formado en Zaragoza, y culmina en Rusia, hacia donde partirá la noche del 15 de julio de 1941. El soldado «140, Spain Div-11-III Bon R 263», según la chapa de identificación personal, atravesará con su unidad el Volchof y tendrá que defender con los suyos la cabeza de puente allí establecida. De la dureza del ataque da testimonio el que muchos de los integrantes de la unidad reposen para siempre en la tierra de Nitlikino.


¿Cómo fue preparada la División Azul? El alistamiento de los voluntarios, la salida para Rusia, las marchas a pie y el encuentro final, en más de 1200 km, con el pueblo ruso son descritos desde la experiencia del frente, de una guerra total. Los nombres de leyenda que los divisionarios fueron introduciendo en su lenguaje, Ilmen, Volchof, Podbereje, Teremez, cobran aquí vida. Y junto a ello, la bolsa rusa, el deshielo, la trinchera, el dolor, y Leningrado.



Queda el regreso a España, un camino inverso recorriendo la Europa de entonces, de Nordeste a Suroeste, y una vuelta al frente por segunda vez. Quien fue divisionario mira hacia el futuro con esperanza y con fe, quizá los mismos ingredientes que la unidad número 250 llevó en su mochila.

QUIEN MATA DE LEJOS...(Arturo Perez-Reverte)


"[...] Así fue como ocurrió todo, la noche en que Sebastián Copons degolló al holandés herido y yo aparté de mi hombro la mano del capitán Alatriste. Y así fue también como franqueé, sin apenas darme cuenta, esa extraña línea de sombra que todo hombre lúcido termina cruzando tarde o temprano. Allí, solo y de pie ante el cadáver, empecé a mirar el mundo de modo muy diferente. Y vime en posesión de una verdad terrible, que hasta ese instante sólo había sabido intuir en la mirada glauca del capitán Alatriste: quien mata de lejos lo ignora todo sobre el acto de matar. Quien mata de lejos ninguna lección extrae de la vida ni de la muerte: ni arriesga, ni se mancha las manos de sangre, ni escucha la respiración del adversario, ni lee el espanto, el valor o la indiferencia en sus ojos. Quien mata de lejos no prueba su brazo ni su corazón ni su conciencia, ni crea fantasmas que luego acudirán de noche, puntuales a la cita, durante el resto de su vida. Quien mata de lejos es un bellaco que encomienda a otros la tarea sucia y terrible que le es propia. Quien mata de lejos es peor que los otros hombres, porque ignora la cólera, y el odio, y la venganza, y la pasión terrible de la carne y de la sangre en contacto con el acero; pero también ignora la piedad y el remordimiento. Por eso, quien mata de lejos no sabe lo que pierde. [...]"


Las aventuras del Capitán Alatriste, El sol de Breda

viernes, 15 de enero de 2010

RESPETO POR EL VALOR


“Odio a los cristianos que se han dejado matar en los circos romanos sin pelear. La lucha justifica la existencia del hombre. Un hombre que no lucha no es un hombre. Uno adquiere su dignidad enfrentándose a la enfermedad, al horror, a la soledad, a la estupidez. El hombre tiene la obligación moral de pelear contra todas las cosas negativas con las que la vida le rodea. La vida me ha hecho abandonar muchas cosas salvo el respeto por el valor. Entiendo por valor esa facultad humana de poder decir no, de negarse a rendirse, de luchar hasta el final por las convicciones. Luchar igualmente, sabiendo que en tu fusil ya no quedan cartuchos. La única verdadera virtud es el combate por la dignidad.”
 Arturo Perez-Reverte.

viernes, 8 de enero de 2010

ORTEGA Y GASSET



A comienzos siglo XX Europa se debatía entre dos corrientes de pensamiento: el vitalismo y el historicismo. Desde el vitalismo se considera que la esencia de la realidad no se reduce a la razón pura, sino a un principio originario fundamental, que es la vida. El historicismo, surgido en Alemania, sostiene que la historia es el elemento más importante para los seres humanos, el devenir de las cosas referidas al ser individual o a la comunidad en general. El ser humano es historia, y se va constituyendo a lo largo del tiempo.

Ortega y Gasset nace el 9 de mayo de 1883 en el seno de una familia de la alta burguesía ilustrada madrileña. Cursa estudios en el Colegio de Miraflores de El Palo (Málaga), Universidad de Deusto, y Universidad Central de Madrid. Pero fueron determinantes para su formación los tres viajes a Alemania en 1905, 1907 y 1911, donde estudian el idealismo que será la base de su primer proyecto de regeneración ética y social de España. En 1908 es nombrado catedrático de Psicología, Lógica y Ética de la Escuela Superior de Magisterio de Madrid, y en 1910 catedrático de Metafísica de la Universidad Central de Madrid.
Especialmente decisivo es el año de 1914, año de la Gran Guerra, que ve como una quiebra de los ideales ilustrados.

En sus escritos de Vieja y Nueva Política, Meditaciones del Quijote y Ensayo de Estética a manera de prólogo expone su programa de una modernidad latina alternativa. En 1916 emprende su primer viaje a la Argentina, de gran importancia en su trayectoria profesional, y para las relaciones culturales con Iberoamérica. En 1921 publica en forma de libro su diagnóstico de la situación de España en el expresivo título de España invertebrada. Y en 1923 ofrece el análisis de su época como El tema de nuestro tiempo, consistente en la necesidad de superar el idealismo y volver a la vida, núcleo de su teoría de la razón vital. Esta es fruto de la nueva sensibilidad que advierte en el siglo XX, ejemplificada en el arte nuevo como La deshumanización del arte (1925). Su ruptura con la Dictadura de Primo de Rivera tiene lugar en 1929 con ocasión de su famoso curso ¿Qué es filosofía?. En 1930 publica La rebelión de las masas que tiene una gran repercusión internacional. Promotor de la Asociación al Servicio de la República, no se adscribe a ningún partido, y tiene que exilarse en 1936, pasando de París a la Argentina (1939-1942), para recalar finalmente en Lisboa. Aquí prepara buena parte de lo que queda. como obra póstuma : el Velázquez, Sobre la razón histórica, el Leibniz, El Hombre y la Gente, Epílogo... Regresa ocasionalmente a España, por la cercanía de su familia y para promover iniciativas con el Instituto de Humanidades, con un "apeadero" en Madrid, donde muere el 18 de octubre de 1955.

 " Los imbeciles, se califican de izquierdas o de derechas, y los cobardes de centro."

martes, 5 de enero de 2010

MEMORIAS DE UN ARCABUZ

Santiago y cierra España.

Cuenta Pierre de Brantôme: "...1.500 arcabuceros de los más diestros, prácticos, astutos, dispuestos y que más andaban, que, enseñados por el mismo Pescara á extenderse en escuadras por el campo contra todo orden de guerra y ordenanza de batalla y hacer giros y dar vueltas de uno á otro lado con gran celeridad, fueron desbandados por orden del Marqués entre los escuadrones de caballos, que dieron buena cuenta de los franceses, destruyeron su esfuerzo con gran ventaja, perdiéndoles enteramente, porque reunidos simultáneamente y formando un grueso, eran arrojados á tierra por tan pocos pero excelentes y bravos arcabuceros..."


[Mientras corría sentía a los "Doce Apóstoles" golpeando contra su pecho. Hay que correr deprisa y desplegar rápidamente "las alas" para rodear a la caballería enemiga. El centro déjenlo para los piqueros, con sus lanzas de mas de cinco metros. Así lo habían repetido una y otra vez. Así lo había dicho el "Marchese di Pescara": su general.

Sin detenerse, introdujo su mano en la bolsa de cuero de la bandolera y al tacto tomo varias bolas de plomo (él mismo las fundía) y las colocó en su boca. Junto con otros arcabuceros al escuchar la orden se plantaron.
Comenzaron a alinearse formando tres filas de cinco hombres cada una separadas más o menos por quince pasos una de otra y comenzaron a cargar. Le quedaban sólo dos cargas en la bandolera, miró las mechas con alivio, estaban encendidas. Como siempre buscó estar en la primera fila. Le gustaba ver a que le disparaba, antes de que el humo desdibuje todo.
Relajado, muy relajado midió su blanco, mientras realizaba instintivamente todo el "drill" de carga. Tres arrobas de mecha habían gastado entrenando especialmente para este evento.
A pocos metros, montados en enormes y acorazados caballos, los caballeros franceses brillaban bajo el sol de la mañana, que robaba destellos del oro y la plata de las ornamentadas armaduras. Erizados de espadones y lanzas, con coloridos estandartes flameando en el viento, aquella masa de corceles, hombres y hierro hacían temblar el suelo. Cerro el ojo izquierdo, tomo puntería y esperó las órdenes.
- ¡Abran cazoletas! ..., ¡¡Fuego!!. Sintió el culatazo en el hombro y sin esperar a que la nube se disipe, se perfiló hacia la derecha, para ofrecer menor blanco, mientras hacía lugar por su izquierda a un lansquenete de la segunda fila, que ya avanzaba. Tronaron las armas de la segunda fila disparando, mientras sacaba otra bola de su boca y la colocaba en el cañón de su arcabuz.
Pocos metros adelante, los caballos, principal objetivo, recibieron la mayor parte de la descarga, Algunos plomos rebotaron contra las pesadas armaduras, pero en donde esta era delgada o donde no protegía al animal causaron estragos. El olor de la sangre se mezcló con el del azufre.
Estaba colocando la baqueta en su lugar cuando escuchó la orden de disparo para la tercera fila. Sopló avivando la mecha y avanzó por la izquierda del arcabucero que ya estaba recargando. Secó la transpiración de su mano derecha en la blanca camisa (ya no tan blanca) y colocó suavemente sus dedos en la palanca de disparo de su arcabuz. Apuntó hacia delante, no tan alto ahora, ya que los franceses estaban más cerca. El humo ya no permitía distinguir blanco. Sonó la orden y disparó.


- ¡Avanzar!. Entrecerrando un poco los ojos emergió de la densa nube de humo blanco y miró el lugar donde se hallaba hacía sólo unos instantes lo mejor de la caballería francesa. El espectáculo llenó de júbilo al español (era todo un plebeyo). Los nobles jinetes estaban prácticamente aplastados por sus perforadas cabalgaduras. Algunos como una tortuga puesta de espalda trataban desesperadamente ponerse de pie, luchando contra sus corazas y la fuerza de gravedad. Otros, alcanzados por los disparos, yacían muertos dentro de su lujosa armadura, última morada por poco tiempo, ya que la misma era un preciado botín de guerra.
Sistemáticamente comenzaron a disparar a quemarropa a todo lo que se movía. La batalla estaba finalizando.
Ahora un poco más tranquilo comenzó a cargar nuevamente, esta vez calculando a ojo y directamente de la polvorera, ya que no tenía más cargas predosificadas en su bandolera. Alguno que otro desmontado caballero quiso entablar estilo torneo, un digno combate con la espada. Pero los españoles, que carecían de esos modales, los liquidaron disparando su arcabuz directamente dentro de la armadura. Lástima, ya que de por sí la idea era conservarlos con vida, para poder pedir rescate. Pero si se empeñaban en querer utilizar la espada... No quedaba otro remedio.
Pero aún falta bastante para descansar, hay que recoger el botín de guerra. El español apagó los dos cabos de la mecha que tenía enrollada en el antebrazo, puso el recalentado arcabuz sobre su hombro y desenfundó el botafuego que le había obsequiado aquel mal hablado artillero alemán: un instrumento ideal para el remate, rápido y fácil de colar por las rendijas de las armaduras.
"...Si queréis honra y favor, alimento y botín, enfrente lo tenéis..." les había dicho Pescara. Escupió en el suelo la bola de plomo que quedaba en su boca y se dirigió con paso rápido hacia los valiosos despojos de la caballería francesa. Parte de su sueldo todavía gritaba.
El flamante exterminador de nobles caballeros había llegado. Lo que la ballesta no había logrado lo estaba realizando con probada eficacia el arcabuz. Amanecía el 25 de febrero de 1525. El lugar: Pavía, a treinta kilómetros de Milán].
  Por Eduardo Fontela.



lunes, 4 de enero de 2010

miércoles, 30 de diciembre de 2009

LA PATRIA

”Pero, mi patria, ¿es acaso el barrio en que vivo, la casa en que me alojo, la habitación en que duermo? ¿No tenemos más bandera que la sombra del campanario? Yo conservo fervorosamente el culto del país en que he nacido, pero mi patria superior es el conjunto de ideas, de recuerdos, de costumbres, de orientaciones y de esperanzas que los hombres del mismo origen, nacidos de la misma revolución, articulan en el mismo continente, con ayuda de la misma lengua”. 

 Manuel Ugarte


Manuel Baldomero Ugarte. Escritor, diplomático y político socialista argentino. Nació en Buenos Aires el 27 de febrero de 1875 y falleció en Niza, Francia, el 3 de diciembre de 1951. Planteo y lucho por la creacion de los Estados Unidos del Sur. Su caracter combativo le hizo romper con el Partido Socialista Argentino reafirmandose en el  amor a su patria y a su bandera. Cabe destacar entre sus obras "La patria grande" en la que habla de la Europa de la eopca y sus valores, los mismos por los que el lucho en su Patria.